jueves, 5 de julio de 2012

El recurso del PP contra el matrimonio gay

                         ...o cómo tratar que la Constitución consagre la desigualdad basada en la homofobia 
 
Pasan ya algunos días desde que fuera el día del orgullo LGBT, que este año ha quedado algo ensombrecido en los medios debido al fervor futbolístico que ha rodeado el fin de semana. Superada la euforia por el triunfo, hay que retomar la oportunidad que la mencionada fecha nos brinda para denunciar una vez más que no quiero vivir en una sociedad desigualitaria (y con esto insto a que todos no quieran conmigo). Y es que toda vez que la desigualdad está instalada en la sociedad, nadie está libre de no ser discriminado por uno u otro motivo. Lo realmente grave es que se acepten este tipo de conductas sin que nadie alce la voz por ello.





Y es que nuestra sociedad actual, azotada por los vientos profundamente neoliberales y de doctrina católica que arrastra consigo el partido popular, está en grave peligro de retroceder considerablemente en materia de igualdad. El germen desde luego crece y de forma notable, comenzando a ser visible de manera clara en algunos asuntos. ¿Quién dice que un minero no es igual que nosotros? ¿Por qué su conflicto no es nuestro conflicto? y ¿Por qué si se discrimina a un miembro del colectivo LGTB, su discriminación no es nuestra discriminación? Pero es que el problema va mucho más allá cuando un gobierno pretende usar las instituciones y hasta las leyes para ahondar en la discriminación.

Muchos me dirán que inmerso como está el país en una profunda recesión económica, quizás los esfuerzos hayan de centrarse en la lucha por la supervivencia en que se está convirtiendo el ser y estar en nuestro país. Pero es que esa es parte de la estrategia utilizada por el poder para modificar la sociedad conforme a su doctrina: aprovechar la crisis y el miedo que con ella están generando entre la población (doctrina del shock) para afianzar la desigualdad social que favorece a los poderosos (véase la amnistía fiscal). Porque el poder necesita de esta desigualdad: sin ella no hay poderosos y oprimidos.

Sólo de esta forma se explica que el asunto del recurso contra el matrimonio gay del PP esté pasando de manera silenciosa sin que nadie alce la voz para denunciar la tremenda injusticia que supone para el conjunto de la sociedad española. Debería ser conducta deleznable para un partido político que opta a las elecciones el favorecer y propugnar una sociedad desigual, pero mucho más deplorable es que sea el propio Gobierno de una nación el que pretenda usar a una institución del estado como lo es el Tribunal Constitucional para eliminar derechos consolidados a una parte de la sociedad, el colectivo LGTB, dejando a estos en inferioridad de condiciones frente al resto. Lo digo claramente: desde que el partido popular accediera al Gobierno de la nación debería haber retirado el recurso de inconstitucionalidad contra el matrimonio gay renunciando de esta forma a electoralismos encaminados a favorecer a corrientes ideológicas católicas y asumiendo su responsabilidad de estado.

Pretender que el artículo 32 de la Constitución Española: “El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica. La ley regulará las formas de matrimonio” puede albergar la intención de discriminar por homofobia a los ciudadanos españoles es hacer un flaco favor a nuestra Constitución y a nuestro ordenamiento jurídico, más allá de la tremenda irresponsabilidad que supondría el hecho de dejar en el limbo jurídico a los más de 30.000 enlaces llevados a cabo en los últimos 7 años, según las asociaciones, y las 160 adopciones.

Además, la Real Academia Española (RAE) hace una semana que decidió incluir una nueva acepción para el término matrimonio: “En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses”, con lo cual la excusa del PP de la definición del término matrimonio para mantener el recurso (la de las peras y las manzanas de Doña Ana Botella) no se sostiene.

Con el matrimonio entre parejas del mismo sexo se consagra la dignidad y libertad de las personas y el derecho a elegir libremente su pertenencia a una familia, eliminando toda discriminación con independencia de su configuración, del género de sus progenitores, condición y procedencia. Debemos exigir medidas legales y económicas que plasmen esa realidad como concepción de la sociedad y bajo ningún concepto debemos permitir que gobiernos conservadores recorten los derechos conquistados en igualdad.

Adhesión de Profesores de Derecho Constitucional a la iniciativa de COGAM en defensa de la constitucionalidad de la ley 13/2005 de reforma del Código civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo:




Publicado por Mari Carmen Barrera




1 comentario:

  1. Las relaciones sexuales han sido siempre fuente de represión y controversia a los largo de la historia y de las diferentes religiones. Pero dentro de la sociedad española, aun para una parte de la sociedad, supone una barrera infranqueable el tener un amig@ o un familiar que es LGBT.
    La hipocresía del partido del gobierno se centra, como en tantas otras de la vida social, económica y moral, en sus recursos contra los cambios sociales que se están produciendo en una sociedad moderna como es la española. Si algo hay que agradecer al gobierno de Zapatero es precisamente su política social.
    España se convirtió en la anterior legislatura, en referente para el resto del mundo. Numerosos Gobiernos y Estados han reconocido el matrimonio entre personas del mismo sexo. En cambio en España todavía se está debatiendo sobre un recurso presentado por el partido de la oposición (entonces) en un momento de máxima tensión contra el gobierno de Zapatero. Quiero poner un poco de historia a este recurso, herencia de la perdida de las elecciones legislativas del 2004, fruto de la mentira sobre los atentados del mismo año.
    Producto de ese malestar por la perdida de las elecciones, el partido actualmente en el gobierno, se opuso a todas las iniciativas promulgadas por el gobierno. Consecuencia de ese enfrentamiento fue el boicot de declaraciones a los medios del grupo PRISA. (Cadena SER principalmente)
    En este contexto de enfrentamiento político-mediático es cuando se presenta el recurso contra los matrimonios entre personas del mismo sexo. Lastre que está soportando esta sociedad y este gobierno ya desde hace 7 años.
    El bloqueo por parte del PP del Tribunal Constitucional, institución maltratada, lo ha convertido en inoperante y manipulado políticamente. Es la sala que tiene que decidir si aprueba o rechaza el recurso planteado. Todo parece indicar que lo va a rechazar a pesar de la tozudez de un partido que tiene entre sus filas a miembros de LGBT.
    Me gustaría incidir en una cosa. ¿Por qué nos importa tanto la inclinación sexual de las personas con la que convivimos? ¿Por qué es importante para nuestra virilidad (en el caso de los hombres)? ¿Por cuestiones religiosas? También se acusa a los miembros de LGBT de inmoralidad y de actos impuros que corrompen a nuestra sociedad. Pero actualmente entre los miembros moralmente correctos vemos actos moralmente indecentes y la sociedad y el partido en el gobierno no se escandaliza. Más al contrario, lo apoyan y lo muestran como algo natural. Corrupción en las instituciones del Estado, corrupción en el Vaticano, recortes a los más pobres mientras se amnistían a los corruptos y defraudadores, etc.
    Por todo ello, quiero apoyar a este colectivo. De las personas no me interesa su inclinación sexual. En cambio si me interesa su integridad y su amistad si es el caso. Dejemos de estigmatizar a una parte de la sociedad.
    Gracias a Carmen Barrera por acordarse de un colectivo que necesita el apoyo de la sociedad y el nuestro en particular.

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