viernes, 28 de octubre de 2011

La salud: ¿un bien público o del mercado?

El Consejero de la Generalitat de Cataluña responsable de la sanidad pública catalana, Boi Ruiz, ha declarado que la salud es un bien privado que depende de cada ciudadano y no del Estado, que no tiene porque asumir un gasto por el mal estado de salud de las personas, cuando este estado se deriva de los malos hábitos personales de cada uno o de su propia genética.  Esto, lógicamente, lo ha dicho para justificar el recorte que ha realizado su departamento de casi 1.000 millones de euros, que ha provocado el cierre de numerosos servicios hospitalarios además de una grave fractura social en Cataluña.


La lista de hospitales donde los trabajadores y trabajadoras del sistema público de salud en Cataluña están saliendo a la calle para manifestar su rechazo a estos recortes es interminable. El personal sanitario del Hospital del Mar, del Vall d'Hebron, del Can Ruti de Badalona, del Hospital de Bellvitge… El Hospital Clinic de Barcelona ha cerrado un consultorio de urgencias que atendía 14.980 urgencias anuales. El edificio de traumatología del Vall d'Hebron ha cerrado la tercera planta, con 56 camas. Las cifras que se manejan desde UGT revelan que desde el inicio del  verano los recortes en quirófanos y camas de hospitalización han sido de un 40%, lo que se traducirá en 5.000 intervenciones menos al año, en muchos casos de patologías no leves (como cirugía ortopédica de rodilla y cadera). El recorte sanitario se ha cobrado también los primeros puestos de trabajo en la Asociación de la Parálisis Cerebral (Aspace) de Barcelona, que despedirá a 26 de sus 205 trabajadores. El último dato de la estadística de desempleo es aplastante: el paro ha crecido en el sector sanitario catalán en un 78%, comparado con el mismo mes del año pasado.
No dar agua embotellada a los enfermos, ni comida a las madres de los niños ingresados, imponer la talla única en las batas, reutilización de materiales… son fórmulas que se están buscando en los hospitales catalanes para dar respuesta de alguna manera -aunque asfixiante- a la exigencia de Salud de adelgazar sus presupuestos entre el 8% y el 16%. En medio de todo esto, Xavier Trias, alcalde de Barcelona, -médico de profesión- ha intentado enmendar al Consejero de Salud, que acusó a los médicos de velar sólo por sus intereses económicos. Trias ha asegurado que lo que se gasta en sanidad es poco: "En sanidad no gastamos mucho, poco más del 5% del PIB, que es una cifra relativamente baja para una sanidad de gran calidad". Tampoco parece haberle gustado a Trias que mientras sus compañeros sufren unos recortes inasumibles, el gobierno catalán ha decidido aumentar en 12.000 euros el sueldo de los siete directores de las oficinas territoriales de la Generalitat.

Volviendo al argumento del Consejero de la Generalitat de que la salud es un bien privado que depende de cada ciudadano y no del Estado, desde un punto de vista técnico, obvia decir que la asistencia sanitaria pública y de calidad sí es un derecho de la ciudadanía y que los expertos señalan que el estado de salud de las personas depende en gran medida de la calidad del sistema sanitario que les da cobertura, es decir, el argumento inverso al que ofrece el Consejero de la Generalitat. Pero me interesa más hacer hincapié en el argumento de fondo. Cuando se quiere establecer que la salud es un bien privado de cada uno y que el Estado no juega ningún papel en eso, lo que se está planteando es una cuestión ideológica con base en una filosofía económica muy determinada. Lo que quiere decir Boi Ruiz es que, desde su punto de vista, la salud es un bien de mercado, es decir, que desde el momento en que lo público se retira (a la fuerza como en Cataluña) el individuo debe buscar en el mercado quién le dé respuesta a sus problemas de salud, sean más o menos graves. A lo que da entrada el Consejero es a un concepto de sanidad privada, en la que cada uno compra la atención sanitaria que quiere. Lo que no aclara Boi Ruiz es cómo se resuelve desde la filosofía económica liberal qué sucede en ese mercado sanitario con los pacientes que no tengan recursos para optar a las opciones que ese mercado ofrece.

Más allá de los recortes, es más importante que empecemos a comprender desde lo técnico los conceptos ideológicos que se están aplicando en Cataluña y en el resto de España. El liberalismo económico sólo entiende de mercado y sólo cree en el mercado, por lo que su empeño siempre será que toda actividad económica pase por el mismo. Una vez dentro del mercado, la sanidad, la educación o cualquier otra actividad de la sociedad pierde sus valores intrínsecos para adoptar los valores del capital que financie el servicio. Es decir, si el que financia la sanidad entiende que su margen de beneficio debe ser más elevado pues ofrecerá peor servicio, porque el criterio ya no será la atención de calidad sino el beneficio. En España ya hemos vivido casos denunciados al Defensor del Pueblo por UGT de Centros de Acogida de personas inmigrantes, gestionados por contratas privadas, que no daban comida a los chicos. El criterio en estos centros no era la atención de calidad, era el beneficio. No nos inventamos nada.

Dentro de poco nos dirán que el Estado no tiene porque gestionar escuelas públicas porque los ciudadanos tengamos el mal hábito de formarnos, o que el Estado no tiene porque construir carreteras porque los ciudadanos tengamos el mal hábito de desplazarnos. Y que la gestión de las escuelas y la construcción de carreteras deben ser llevadas al mercado privado. Los pobres serán más pobres, los ricos más ricos…







Publicado por Mari Carmen Barrera.

2 comentarios:

  1. En España los políticos están dejando de lado el estado del bienestar por que son incapaces de dar una respuesta contundente al poder de los mercados. Así se rinden los políticos y sacrifican al pueblo que les ha confiado el deber sagrado de velar por tod@s. Lo que no parecen querer ver, es que el poder de l@s ciudadan@s es mucho mayor. Ya ha comenzado el despertar y sino entran en razón se les bajara de su poltrona dorada de donde no creyeron jamas que caerían...

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  2. Hola me llamo Forrest...Forrest Gump

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